Aunque cada vez es posible encontrar melón en cualquier época del año, lo que también es cierto es que sigue siendo más recomendable decantarse, tanto por precio como por sabor, por comprarlo durante los meses que van de junio a enero. Además, si queremos que las propiedades del melón permanezcan inalteradas, resulta imprescindible que el melón haya madurado al sol y que no haya sido recogido verde dejándole madurar en cámaras especiales.
Por otro lado, para asegurarnos de que un melón nos salga bueno debemos golpearlo. Si el sonido es seco querrá decir que está maduro. Otro indicio de que un melón está en su justo punto es el hecho de que el extremo opuesto al del tallo se pueda hundir ligeramente.







